Emprender en tiempos revueltos

Febrero 26th, 2009

Bajo el título “Is There a Silver Lining for Start-Up Shops?”, el número de la pasada semana de la versión digital de Adweek abordaba la oportunidad de emprender en tiempos de crisis.

Parece que hay precedentes de agencias de publicidad que decidieron hacer frente a escenarios de contracorriente y que fueron capaces de convertir la atmósfera de adversidad en una auténtica aliada estratégica. Ni más ni menos que durante la época de la Gran Depresión fueron constituidas Campbell Mithun (1933), Leo Burnett (1935) y Doner (1937). No sólo hicieron frente al único precedente que hay de la recesión económica actual sino que salieron fortalecidas y mucho más competitivas, y ahí están.

Otras “shops” que decidieron irrumpir en el mercado en años difíciles para la publicidad en USA han sido la gran Wieden + Kennedy (1982), Ammirati & Puris (1974) y TBWA (1970), entre otras.

En palabras de Frank Lowe La creatividad evoluciona de una forma muy particular durante períodos de crisis. Pienso que durante los tiempos de recesión, donde primero brota el ingenio es en el arte, trasladándose posteriormente la creatividad a la fotografía, a la moda y finalmente a la publicidad. No estaría mal estar atentos a los que nos dicen estas disciplinas que según Lowe condicionan a nuestro sector. Para empezar, la edición de este año de Arco ha sido todo un éxito…¿no nos estará indicando algo?

Simons Palmer, otro de los entrevistados en el artículo de Adweek, defiende que una buena preparación y una estrategia distintiva son claves para las nuevas shops que emprenden en contextos económicos desfavorables. Por eso es tan importante buscar dimensiones únicas, relevantes y de largo recorrido. Se trata de evitar ser “uno más”, que de eso ya están todos los mercados llenos.

Una nueva ola de start-ups está emergiendo: People, Ideas & Culture en Nueva York, Anomaly en Londres, etc.Hasta pronto.

Ángel González

Referencias: www.adweek.com

El arte de saber escuchar

Enero 30th, 2009

saberscuchar.jpgEl éxito social se basa en las buenas relaciones, pues no hay demasiadas cosas que podamos hacer exclusivamente solos. Y es que esas buenas relaciones se apoyan en una comunicación efectiva, la cual no será tal si no aprendemos a expresarnos y escuchar adecuadamente con humildad y respeto. Pero saber escuchar no es algo precisamente fácil de lograr. Podemos decir que todos tenemos la necesidad de expresarnos y obtener atención y reconocimiento por parte de nuestros oyentes. Pero en ocasiones nos podemos sentir o hacer sentir frustrados, pues son pocos lo que pueden presumir de poseer algún dominio en el arte de saber escuchar.

Cuando verdaderamente prestamos atención, estamos dando a la otra persona la oportunidad de acercarse, de desahogarse, de crear y de poder ampliar un vínculo sincero y duradero. Cuando nos sentimos escuchados, nos abrimos mostrando al oyente nuestra personalidad, creencias y valores. Tener la paciencia de escuchar sin interrumpir, nos da la posibilidad de que la persona que te está hablando esté atento y escoja con cuidado sus palabras, ideas y planteamientos.

Por desgracia, no somos tan buenos oyentes como deberíamos ser, pues muy pocas veces somos capaces de valorar la importancia de saber escuchar, y no estamos entrenados para esta habilidad. Algunos de nuestros errores más frecuentes, son:

• Interrumpir repetidamente la conversación
• Prestar poca atención a nuestros interlocutores
• Reaccionamos impulsivamente ante cualquier discrepancia
• Cuando no nos interesa demasiado lo que estamos escuchando, desviamos la conversación hacia donde nos interesa a nosotros, ignorando el interés del otro.

Un gesto egoísta por nuestra parte ¿no? Y así un sinfín de situaciones más. Algo similar sucede en la relaciones de pareja, en donde la comunicación es la única vía para el entendimiento y la resolución de desacuerdos. Si somos capaces de escuchar a nuestros amigos, clientes, socios o pareja, con verdadera disposición, nos aseguraremos una relación de mayor calidad. Pero si sucede lo contrario, nos las veremos duras para sostener cualquier vínculo de forma satisfactoria y duradera.

En conclusión, debemos escuchar sin interrumpir a quien nos habla, demostrando interés y calidad de atención, con el fin de estimular la conversación abierta. Escuchar es un poder, que nos permite conocer a los demás, equivocarnos menos, aprender más. Es una nuestra de cortesía que nos hará ganar amigos y oportunidades.

Intentémoslo… nosotros los primeros! Estamos seguros de que obtendremos buenos resultados.

“No importa cuan conocedor seas de una o varias disciplinas, lo importante es saber respetar el espacio privado que cada individuo tiene, saber escuchar con atención y tener un poco de humildad para reconocer a los demás”

Anónimo.