El arte de saber escuchar

saberscuchar.jpgEl éxito social se basa en las buenas relaciones, pues no hay demasiadas cosas que podamos hacer exclusivamente solos. Y es que esas buenas relaciones se apoyan en una comunicación efectiva, la cual no será tal si no aprendemos a expresarnos y escuchar adecuadamente con humildad y respeto. Pero saber escuchar no es algo precisamente fácil de lograr. Podemos decir que todos tenemos la necesidad de expresarnos y obtener atención y reconocimiento por parte de nuestros oyentes. Pero en ocasiones nos podemos sentir o hacer sentir frustrados, pues son pocos lo que pueden presumir de poseer algún dominio en el arte de saber escuchar.

Cuando verdaderamente prestamos atención, estamos dando a la otra persona la oportunidad de acercarse, de desahogarse, de crear y de poder ampliar un vínculo sincero y duradero. Cuando nos sentimos escuchados, nos abrimos mostrando al oyente nuestra personalidad, creencias y valores. Tener la paciencia de escuchar sin interrumpir, nos da la posibilidad de que la persona que te está hablando esté atento y escoja con cuidado sus palabras, ideas y planteamientos.

Por desgracia, no somos tan buenos oyentes como deberíamos ser, pues muy pocas veces somos capaces de valorar la importancia de saber escuchar, y no estamos entrenados para esta habilidad. Algunos de nuestros errores más frecuentes, son:

• Interrumpir repetidamente la conversación
• Prestar poca atención a nuestros interlocutores
• Reaccionamos impulsivamente ante cualquier discrepancia
• Cuando no nos interesa demasiado lo que estamos escuchando, desviamos la conversación hacia donde nos interesa a nosotros, ignorando el interés del otro.

Un gesto egoísta por nuestra parte ¿no? Y así un sinfín de situaciones más. Algo similar sucede en la relaciones de pareja, en donde la comunicación es la única vía para el entendimiento y la resolución de desacuerdos. Si somos capaces de escuchar a nuestros amigos, clientes, socios o pareja, con verdadera disposición, nos aseguraremos una relación de mayor calidad. Pero si sucede lo contrario, nos las veremos duras para sostener cualquier vínculo de forma satisfactoria y duradera.

En conclusión, debemos escuchar sin interrumpir a quien nos habla, demostrando interés y calidad de atención, con el fin de estimular la conversación abierta. Escuchar es un poder, que nos permite conocer a los demás, equivocarnos menos, aprender más. Es una nuestra de cortesía que nos hará ganar amigos y oportunidades.

Intentémoslo… nosotros los primeros! Estamos seguros de que obtendremos buenos resultados.

“No importa cuan conocedor seas de una o varias disciplinas, lo importante es saber respetar el espacio privado que cada individuo tiene, saber escuchar con atención y tener un poco de humildad para reconocer a los demás”

Anónimo.

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